La absurda teoría de la destrucción de la capa de ozono

Un tema que durante décadas ha sido motivo de preocupación por parte de científicos, Geofísicos, químicos y hasta de gobiernos, Es el gran agujero de la capa de ozono. Los primeros datos que se dieron a conocer sobre el deterioro fueron entre los años 60, la estación japonesa Syowa en la Antártida dio a conocer que desde el año 1964 hasta el año 1975, esta presentaba un gran deterioro. 

Científicos británicos del BAS (Britain Antarctic Survey) que en 1985 advirtieron anomalías en el ozono de la Antártida y luego lo relacionaron con estudios de Paul Crutzen, Sherwood Rowland, y Mario Molina en 1974. Los tres serían premiados con el Nóbel de química en el 95 por ser supuestamente los grandes salvadores de la humanidad gracias a su descubrimiento. Dicho deterioro según en un informe en 1976 de la Academia Nacional de Ciencias de Estados Unidos, daban evidencias científicas sobre la disminución de ozono. Y que el principal culpable del desgaste eran los Cfc (clorofluorocarburos).

Los Cfc son gases que se utilizaban principalmente en la industria de la refrigeración y de propelentes de aerosoles. Son un derivado de los hidrocarburos que se obtienen mediante la sustitución de átomos de hidrógeno por átomos de flúor y o cloro principalmente.



Según estudios se demostró que los cfc pueden durar en la atmosfera entre 80 a 100 años y siendo el principal causante de la disminución de ozono. En 1985 20 países, incluyendo los mayores productores de CFC firmaron la Convención de Viena para la Protección de la Capa de Ozono, Donde se establecía un marco para la negociación de regulaciones internacionales sobre sustancias que afectaran a la capa de ozono, Ese mismo año se anunció el descubrimiento del agujero de ozono en la Antártida, lo que atrajo la atención del gran público sobre el tema.

En 1987 representantes de 43 naciones firmaron el Protocolo de Montreal, Se comprometieron a mantener los niveles de producción de CFC de 1986, y a reducirlos en un 50% en 1999. Pero al irse acumulando más evidencia científica sobre el origen humano de la disminución del ozono, se hizo necesario un nuevo acuerdo, que se firmó en 1990 en Londres. Los participantes se comprometían a eliminar totalmente los CFC en el año 2000, Sólo se permitía un pequeño porcentaje marcado como de uso esencial como los inhaladores para casos de asma, Una nueva reunión en 1992 en Copenhague adelantó la fecha de eliminación al año 1996.



En gran proporción los CFC fueron sustituidos por hidroclorofluorocarburos (HCFC). Estos últimos no suponen una amenaza para la capa de ozono, pero sí son gases que potencian el efecto invernadero.

Pero poco a poco las críticas contra esta teoría se hicieron escuchar, primero por un ex presidente de esa Academia, el Dr. Frederick Seitz quien en su momento se opuso tenazmente al fraude del ozono, y quizás ello le valió perder el puesto. Luego, otros ex miembros de la Academia la han acusado de hacer más propaganda política que ciencia, y se recuerdan todavía las acusaciones de Richard Lindzen quien también era uno de los autores contribuyentes a los informes del IPCC sobre el estado del clima global, quienes afirmaban de que el agujero de ozono ha estado desde siempre.



Cada año desde finales de la década de 1970, gran parte de la capa protectora de ozono estratosférico situada sobre la Antártica desaparece durante el mes de septiembre, creando lo que popularmente se conoce como el agujero de ozono, Se sabe que el Agujero existía ya en 1957 cuando los franceses lo descubrieron. El Dr. Gordon Dobson lo describió en su libro de 1966 Titulado Explorando la Atmósfera.



¿Será posible que la Academia de ciencias de los estados unidos, Mantenga publicada una falsedad científica (para no decir mentira fraudulenta), desinformando a los jóvenes que, cándidamente acceden a sus páginas para aprender algo de ciencia provista por una organización supuestamente “seria” y “respetada” por su veracidad científica?
Además creando una idea apocalíptica en los borregos de que Esta reducción del ozono en la atmósfera permite que una mayor cantidad de radiaciones ultravioletas lleguen a la Tierra, aumentando con ello los casos de cáncer de piel las lesiones oculares y los daños en las cosechas, y de  que hasta sería una catástrofe capas de aniquilar la vida entera en la tierra.
El científico Joseph Scotto, del National Cancer Institute publicó en la revista Science un estudio llamado “Radiación Ultravioleta Biológicamente Efectiva”: Mediciones de Superficie en los Estados Unidos, entre 1974-1985,” donde mostraba los registros de todas las estaciones de medición de los EE.UU el  2 de Feb de 1988 y se llegaba a la conclusión de que en ese período entre 1974 y 1985, la radiación UV había disminuido 75% en todo el territorio americano.



Este estudio hizo temblar las bases de esta teoría, dado que a Scotto se le cortaron todos los fondos para seguir investigando, y se clausuraron todas las estaciones que medían la radiación UV, Como a todos los que siempre intentan revelar alguna verdad.

Pero realmente cual fue el problema que expuso el señor Sherwood Rowland y su equipo de fraudulentos, esta es la cuestión en sí:
Con la primavera llega un nuevo tipo de luz a la Antártica, una luz que es más perjudicial que beneficiosa. En esta época en la que todo comienza, el agujero de la capa de ozono se forma de nuevo, permitiendo el paso a través de la atmósfera de las perjudiciales radiaciones ultravioletas.

Pero hay un problema en esta teoría, El Sol aparece sobre la Antártica el 21 de septiembre de cada año y lo hace como un pequeñísimo punto en el horizonte, que a medida que avanza la primavera, comienza a elevarse cada vez más sobre el horizonte hasta llegar en 23 de diciembre a ubicarse a 23,5 grados sobre el horizonte.
 Es el momento en que el Sol está vertical sobre el Trópico de Capricornio, de manera que recién a principios de diciembre es cuando algunos rayos solares podrían colarse por los bordes del mal llamado “agujero de ozono”, que algunas veces llega hasta los 55 grados pero que por lo general se mantiene dentro de los 66.5 grados  del Círculo Polar antártico.
A menos que los rayos del Sol tengan la capacidad de curvarse por encima de los bordes del agujero (entre 16 y 30 Km. de altura sobre el Polo), es difícil imaginar que “se permite el paso a través de la atmósfera de las prejudiciales radiaciones ultravioletas.



“En 1957 y 1958, esto dio lugar a un esfuerzo científico a nivel mundial conocido como Año geofísico internacional o IGY (del inglés International Geophysical Year). El IGY motivó que se empezaran a realizar en todo el mundo gran cantidad de investigaciones acerca de los océanos, la atmósfera y zonas del planeta aún sin explorar.”
Fue precisamente ese año en que los franceses Dobson, Leroy y Rigaux descubrieron que en la Antártica se producía una disminución “anormal” de ozono a mediados de primavera.
“Al monitorizar los niveles de ozono en la región del Polo Sur, los investigadores descubrieron que eran sistemáticamente alrededor de un 35% más altos a finales de la primavera que en invierno, La monitorización anual mostró el mismo patrón estacional durante los últimos años de la década de 1970.” Lo dicho: los valores a finales de la primavera eran más altos que los de invierno.

A finales de la primavera es cuando el agujero se cierra, más o menos a mediados o fines de noviembre, debido a la acción de la radiación Ultra Violeta sobre el oxígeno de la estratosfera del Polo Sur. Durante el inverno los rayos del Sol no llegan a la capa de ozono del Polo Sur por lo tanto no genera ozono. El ozono se va destruyendo al tocarse las moléculas de ozono entre sí, o con otras de las llamadas “sumideros” como los óxidos nitrosos. Luego cuando viene la primavera los rayos del Sol tienen todavía que atravesar una distancia demasiado larga a través de la atmósfera para llegar hasta la estratosfera del Polo, por lo cual la radiación Ultra Violeta es filtrada casi totalmente por el oxígeno.

Nos han dicho de que Mucha radiación, sea Ultra Violeta o ionizante, resulta perjudicial. La dosis precisa ojo solo una dosis precisa cura cánceres y contribuye a la salud humana, la formación de la vitamina D y E sobre la piel, la fijación del calcio en los huesos y para que hablar de ello a la fotosíntesis que nos mantiene vivos a todos los seres de este planeta.
Los científicos Ernesto Martínez e Isidoro Orlansky, del Laboratorio de Geofísica (LAGE) de la Universidad de Buenos Aires, completaron un estudio sobre los niveles de radiación Ultra Violeta que llegan a la superficie del planeta, y los compararon con los niveles de reducción del ozono.

 Luego declararon a la prensa:

«Si los niveles de ozono disminuyesen un 50% ­ algo que ocurre muy pocos días y en zonas muy reducidas de la Antártica ­ y los demás parámetros se mantienen constantes, la radiación Ultra Violeta se incrementa un 15% y la radiación global apenas aumenta un 1,5%. Los valores típicos de radiación global (de acuerdo a los promedios anuales) son de 300 watts en Buenos Aires; alrededor de 100 a 150 watts en Tierra del Fuego; y unos 100 watts en la Antártica. Los niveles de radiación Ultra Violeta directamente debajo del Agujero de Ozono no alcanzan a los niveles promedio que se encuentran en Buenos Aires».
Por su parte, la Licenciada Victoria Tafuri, del Observatorio Nacional de Villa Ortúzar en Buenos Aires, y que está a cargo de medir los niveles de ozono, fue a la Antártica en 1988 acompañando a la expedición NOZE de la NASA.

A su regreso, declaró a la prensa en Diciembre de 1988 que:

El mal llamado agujero de ozono de la Antártica está circunscrito al continente antártico y no hay razones científicas para presumir que pueda llegar al territorio argentino.
Más tarde explicó que ella realiza diarias observaciones y mediciones de los niveles de ozono sobre Buenos Aires, y declaró:
«No se ha observado ninguna variación en los niveles de la capa de ozono durante los últimos 25 años.»



En esta imagen se puede apreciar el agujero, de color rosa, ni siquiera toca la punta norte de la Península Antártica, y está a cientos de kilómetros de Tierra del Fuego. Se puede distinguir Argentina en la parte izquierda de la foto.



Australia está directamente abajo, en una región que en esos momentos tenía niveles de ozono de 350 DU, de acuerdo a la escala de colores de la NASA, En dirección al Polo vemos a continuación zonas de crecientes niveles de ozono (los colores verdes y amarillos) que llegan hasta los 450 DU, es decir un 50% más de ozono de lo que existe en el Ecuador. Pero la propaganda y la neurosis en esas épocas en que se jugaba la prohibición de los CFC y la consolidación de la Madre de todos los fraudes científicos, se llegó a decir que en Australia había aumentado la incidencia de cánceres de piel. Aunque la mayor reducción de los niveles de ozono se produce sobre el Polo Sur debido a la combinación de condiciones meteorológicas y CFC, estas sustancias no se liberan en esta región sino en zonas más al norte, principalmente en Europa, Rusia, Japón y Norteamérica y juegan un papel fundamental en la disminución de las concentraciones de ozono en todo el planeta.

Una de las claves para resolver el fraude está en esa frase:
“sobre el Polo Sur debido a la combinación de condiciones meteorológicas y CFC,” porque no se ha determinado aún la manera en que los CFC producidos en el hemisferio Norte han viajado hasta el hemisferio Sur, porque también deberían hacerlo – y con mucha mayor facilidad - los aerosoles de sulfatos y hollines industriales, cosa que no se ha comprobado.
Otra de las claves del fraude está en los estudios del satélite Crista-SAPA, que usa a los Freones CFC-11 como “marcadores” para determinar las concentraciones de los gases, y se comprueba que más que un agujero de ozono, lo que hay en el Polo Sur es un “agujero de Freones” La cantidad de freones allí es insignificante, casi no se pueden medir – pero se los culpa de destruir al ozono a una velocidad pasmosa.

Es curioso que la Academia de Ciencias haya ignorado la multitud de estudios que hablan de las más de 650 millones de toneladas de cloro anuales que produce la madre naturaleza y las envía alegremente a la atmósfera. También parece ignorar los estudios (entre ellos los de Haroun Tazieff) sobre el volcán Erebus en la Antártica, que emite 1000 toneladas diarias de cloro directamente dentro del “agujero de ozono”.

También vimos que Josehp Scotto había probado que durante el período que va desde 1974 hasta 1985, la radiación U V había disminuido en los Estados Unidos (una porción muy grande del planeta y la más productora de CFC en el mundo) un 75%, a pesar de las afirmaciones en boga – como esta de la Academia Nacional de Ciencias sobre un aumento de la radiación Ultra Violeta en el Hemisferio Norte.

 Miente una vez más la Academia a través de su vocero Sherwood Rowland.

Durante los últimos 40 años, se ha podido comprobar un aumento alarmante de los casos de cáncer de piel maligno; el índice actual es diez veces mayor que el alcanzado en la década de 1950. Aunque este aumento no se puede achacar únicamente a la pérdida de ozono y a una mayor exposición a los rayos ultravioletas, se ha demostrado que existe una relación.

También se ha comprobado que el aumento de los cánceres malignos (melanomas) de piel se debe a una mejor tarea en las estadísticas y en el papeleo de los centros de salud y en el aumento de la costumbre de viajar a centros de salud en las ciudades grandes para tratar los casos de melanomas. Antiguamente no se trataban, o era demasiado tarde para actuar, y las víctimas quedaban fuera de las estadísticas de los grandes centros médicos.
Los científicos han determinado que existe una correlación cierta entre los tumores benignos de piel (baso celulares y espino celulares) pero no hay una evidencia científica creíble y convincente que haya establecido una relación directa entre el melanoma con la radiación ultra-violeta.

Un argumento de tremendo peso para esta afirmación es que la raza negra tiene muy poca incidencia de tumores de piel benignos (los causados por la radiación Ultra Violeta), debido a que están protegidos por abundante cantidad del pigmento de la piel llamado melanina, que es el más efectivo bloqueador de los rayos ultravioletas.

Sin embargo la raza negra tiene la misma incidencia de melanomas que la raza blanca, indicando que la relación Ultra Violeta y melanoma es inexistente.

Más tarde debido a las severas críticas recibidas por los demás científicos, Molina diseño un mecanismo que intentaba explicar la destrucción catalítica del ozono, es expuso:
Al reaccionar el cloro con el ozono, se forma el radical libre óxido de cloro que, a su vez, pasa a formar parte de una reacción en cadena. Como resultado de dicha reacción en cadena, un solo átomo de cloro puede eliminar hasta 100.000 moléculas de ozono. Esta fue la tesis mostrada por este charlatán.

Esta es la llamada “Tontería del Cloro Paralítico”, también vale la pena echarle una ojeada a Cálculos Sorprendentes, donde descubrirán de donde sale la famosa cifra de 100.000 moléculas de ozono por cada molécula de cloro. Hay cosas estúpidas en este mundo, pero esto bate muchos récords previamente establecidos. 

Lo peor: la tontería está “avalada” por dos Academias de Ciencias

En 1974, Rowland y Molina hicieron una predicción inquietante: si la industria continuaba expulsando un millón de toneladas de CFC a la atmósfera cada año, el ozono atmosférico descendería con el tiempo entre un 7 y un 13%; Tan buena fue la profecía de Rowland y su amigo Molina que en 1988, 14 años después del hablar Sagrado de los Profetas del Agujero, Joseph Scotto les dio una puñalada por la espalda probando que la radiación Ultra Violeta había disminuido 7% en 9 años; Ni que decir que a Scotto lo cubrieron de toda clase de improperios y se le terminó su carrera como investigador.

Bien lo dicho hagamos un resumen sobre todo lo expuesto hasta aquí, sobre lo absurdo y lo que realmente sucede con el agujero de ozono:

1. El ozono no es de una provisión limitada. Es producido todo el tiempo por los apocalípticos rayos Ultra Violeta, que son realmente los que crean con junto al oxigeno de la tierra el ozono de la estratosfera, se forma debido a la radiación ultravioleta procedente del Sol, la cual provoca la disociación de las moléculas del O2 (oxígeno molecular), en dos átomos bastante reactivos, lo que les hace fácilmente reactivos incluso con otra molécula de oxígeno, pudiendo así formarse la molécula de Ozono el (O3).

2. Las moléculas del CFC son muy pesadas (más de 4 veces más pesadas que el aire) y no se elevan en la atmósfera en cantidad suficiente para resultar perjudiciales. Hallar trazas de freones en la estratosfera no significa nada en sí mismo, cuando se toma en cuenta la extraordinaria sensibilidad de los modernos instrumentos de análisis y medición. (Las cosas están siendo prohibidas en base a presuntos contaminantes que ni siquiera eran detectables hace 20 años La gente que trabaja con CFCs dice que cuando el freón escapa de los sistemas de refrigeración, el lugar para encontrarlo es justo debajo de la pérdida. a 30 Km de altura, los CFC declinan hasta el 2% del valor de superficie que es muy poco para comenzar. Aproximadamente un 2% de los fotones penetran hasta la altura donde llegan los CFC, de manera que el encuentro entre fotones de UltraViolea-c  y moléculas de freón es minúsculo, casi insignificante. En pocas palabras, los cfc no llegan hasta la capa de ozono y no son los causantes del supuesto desgaste que hay en los polos.



3. Por cada fotón que logra llegar hasta la altura donde están los CFC, existen 136 millones de moléculas de oxígeno que esperan atrapar al fotón. De tal manera, la probabilidad de que un fotón disocie a un CFC es de 136.000.000 a 1. La realidad demuestra que por cada molécula de CFC impactada que libera un átomo de cloro, se disocian 136 millones de moléculas, produciendo 272 millones de átomos de oxígeno, lo que eventualmente producen entre 136 y 272 millones de moléculas de ozono. de esta manera, el argumento que expone el señor molina sobre de que un átomo de cloro puede destruir 100.000 moléculas de ozono ha sido elaborado con demasiada premura y sin un análisis profundo de las cosas. Pero la urgencia no es buena consejera.

4. Aunque una seria destrucción del ozono fuese creíble, no existe nada que conecte al cloro de la estratosfera con las actividades humanas. Todos los átomos de cloro son iguales, ninguno tiene una etiqueta que dice “de origen natural”, o “de origen humano”; Los informes de altos niveles de cloro en la Antártica en los años 80 se “olvidaron” de mencionar que la estación que medía los niveles del cloro, Mac Murdo Sound, está a 15 kilómetros viento abajo del volcán Erebus, un volcán activo que emite normalmente de 200 a 300 toneladas diarias de cloro, y que en 1983 promedió las 1000 toneladas diarias.

 5. El llamado “agujero, que se afirma que fue descubierto en 1985, ha sido informado en la literatura científica desde 1957, cuando los descubrió el sr. Dobson, y su equipo de trabajo, durante el Año Geofísico Internacional, antes del gran uso de los CFC. Se trata de un fenómeno natural anual, que varía en ubicación y tamaño. Básicamente, la corriente de chorro polar sur forma un vórtice dentro del cual la destrucción del ozono continúa durante el invierno polar Antártico, pero que no se rellena porque no hay luz solar para crear nuevo ozono  y la imposibilidad de que el abundante ozono por fuera del “agujero” pueda penetrar al mismo, cruzando la infranqueable barrera de vientos huracanados que forma el Vórtice Polar.”



más increíble aun es ver la desfachatez del que dos reconocidas academias como la academia nacional de ciencias de estados unidos, y por la Real Academia de las Ciencias de Suecia avalaran una teoría tan absurda, y lo peor es que esto es una realidad para muchos, de que esto es un hecho.

Compartir En Google Plus

Sobre Riesgo Biologico

Bio-hazard.com Información Alternativa, es un Blog dedicado a la lucha invisible contra los poderes opresores y la desinformación, haciendo denuncias fundamentadas y veraces sobre los diferentes temas dentro del mundo de la conspiración, Salud, Noticias de interés general, Ufo y Misterios.