¿Quién gobierna internet?


Internet, la red compuesta por 80.000 redes, nació como un proyecto híbrido que combinó las necesidades de defensa de una nación dominante en medio de las tensiones de la Guerra Fría, y los sueños de ingenieros y matemáticos que imaginaron una herramienta que conectara al mundo más allá de los países y, sobre todo, extendiera el conocimiento hasta su confín más recóndito.

 

En ese origen convivieron dos extremos permanentes en un país como Estados Unidos: el complejo de una nación que además de defenderse y asumió el papel de defender a otros, y la noción idealista (origen al flower power y los hippies de los 60) de que la sabiduría llevaría al mundo a un mejor lugar.

Arpanet, el “abuelo” de lo que hoy conocemos como internet, fue parte de un proyecto de defensa del gobierno de Estados Unidos que pretendió crear un sistema que mantuviera cierto nivel de comunicaciones en el caso de que un ataque nuclear hiciera caer todo el resto de las formas conocidas de comunicarse. Así pensado, Internet es hija de la Guerra Fría.

En el mundillo de la diplomacia internacional comenzó ya hace buen tiempo una segunda guerra fría; ésta vez no hay manifestaciones groseras del poder armamentístico pero el poder sigue siendo la batería que hace mover todas las piezas a la hora de negociar quién, quiénes y cómo se debe gobernar Internet.

En un rincón de la red de redes está su creador, Estados Unidos. Así lo define el embajador especial Daniel Sepúlveda, designado personalmente por el presidente Barack Obama para llevar adelante las negociaciones internacionales relativas a Internet y las telecomunicaciones.

En la otra esquina imaginaria del ciberespacio hay una coalición de facto de países entre los cuales Rusia, China, Irán y Arabia Saudita sostienen que el gobierno de Internet debe cambiar radicalmente para dejar de ser un coto de caza de los estadounidenses.

En el medio de ambas propuestas hay planteos de todo tipo y color. La de Estados Unidos y su cada vez mayor número de aliados propone que el gobierno de Internet permanezca en manos de muchos: organizaciones privadas y públicas, aunque cada gobierno seguirá siendo soberano con respecto a lo que ocurre dentro de sus fronteras. Este es el abordaje “multilateral” que, básicamente, intenta demostrarle al mundo que EEUU no es el “dueño” de la red, a pesar de que ejerce mayor control sobre ésta desde que fue su cuna.

La de los “otros países” busca regulaciones más rígidas, hasta el punto de que se propuso en 2012, que la administración de Internet –hoy en manos de un organismo privado, ICANN, con sede y contrato en EEUU- pasara a las Naciones Unidas.

Víctimas y culpables

En este orden mundial de las cosas, cualquier país o régimen es, a la vez, víctima y culpable de lo que sucede en Internet. Estados Unidos ha sido duramente criticado por el comprobado abusivo sistema de espionaje que montó la NSA (agencia nacional de seguridad) y cuyos tentáculos llegaron a meterse en las vidas de mandatarios de países aliados, como Brasil, Francia y Alemania, entre otros agredidos en su intimidad. Al mismo tiempo, Estados Unidos también es víctima constante de hackers (aparentemente chinos o norcoreanos, pero abundan rusos, sirios, iraníes y sigue la lista) que han puesto en peligro su seguridad nacional, comenzando por las entrañas mismas del gobierno.

Víctimas y culpables, el mundo es mejor y peor gracias a Internet. Y por eso, hay un grupo de naciones que pretende que el gobierno de la red se mantenga como hasta ahora: en manos de muchos actores que se reparten el poder y la gran responsabilidad de administrar una masa de información casi infinito. Y otro grupo de países que propone una alternativa para Estados Unidos innegociable, incluyendo la de trasladar el manejo de la red de redes a las Naciones Unidas.

Toda esta discusión se basa en una realidad tan clara como indiscutible: Internet es poder y cada vez más. Y es poder multifacético, desde la economía a la política pasando por todos los aspectos de la vida.

“Internet es un poder enorme para el desarrollo económico”, señaló Cathy Novelli, actual subsecretaria para el Desarrollo económico y el ambiente del Departamento de Estado y coordinadora el área de tecnología de la información de la cancillería estadounidense. Con más de 3.000 millones de personas conectadas a la red, su afirmación es indiscutible. Al mismo tiempo, tres de cada cinco personas en el mundo no tienen aún acceso a internet.

La economía derivada de Internet es la quinta en el mundo, si se la compara con los PIB de naciones; una economía que llegará a los 4,2 trillones de dólares en 2016, que aporta entre el 5% y 9% del total del crecimiento económico de los países desarrollados, aporte que en las naciones en vías de desarrollo crece hasta el 20%. Todos estos datos de la realidad confirman una hipótesis vital para muchos países: si se aumenta y mejora la conectividad a través de una banda ancha extendida y eficaz esto impacta directamente sobre el crecimiento del PIB, hasta el punto que se calcula que 100.000 usuarios de internet agregan uno a dos puntos al producto, explicó Novelli.

Aunque en su superficie internet suele acotarse prejuiciosamente al área del entretenimiento (Facebook y videos virales de gatos graciosos), en su gigantesco potencial está la semilla del crecimiento económico que genera comercio, servicios, educación, salud, acceso a los mercados internacionales. A medida que la conexión se ensancha, el beneficio también se expande.
Internet fue creada por ingenieros, en general académicos, que la construyeron adrede de una forma difusa, lo que complica el panorama para cualquier país que pretenda controlarla del todo.

Pero la tendencia de algunos de los gobiernos es a regular y la de otras naciones es la de censurar, advierte Novelli. “En EEUU no creemos que internet necesite de un modelo demasiado controlador para seguir por un camino saludable. El punto de vista multilateral que apoyamos incluye a científicos, gobiernos, ONG’s y reguladores. Es un grupo enorme y a veces desprolijo, pero así ha funcionado y así debe seguir para que la innovación continúe enriqueciendo Internet”.

Novelli, quien antes de ser diplomática fue una alta ejecutiva de Apple, está convencida de que la innovación no viene de los gobiernos sino del sector privado. “Queremos asegurarnos que internet no estará restringida por esta serie de duras regulaciones que algunos países están proponiendo. Está bien que haya regulaciones internas de cada país, pero debemos alejarnos de la idea de una gran entidad reguladora todopoderosa”.

Su interés además se relaciona con un elemento clave que a su criterio no debe ponerse en riesgo. “La innovación no viene del gobierno sino del sector privado y queremos asegurarnos de que haya espacio libre para que las personas que tienen nuevas ideas puedan llevarlas a la práctica. Es por eso que no queremos este tipo de pesada regulación que otros países proponen”, dice Novelli.

Los indeseables

En el medio de este discurso se interpone la realidad derivada del uso de Internet: fraudes, hackers que pululan, pornografía y abuso infantil, entre otros indeseables. “Son realidades que no queremos pero debemos lidiar con ellas mientras que Internet sigue desarrollándose. La pregunta es cómo bloqueamos estas expresiones que todos los países condenamos, sin afectar al resto, al 99,9% de internet que es positivo”, señala Novelli.

Rusia, China, Arabia Saudita están a favor de un internet regulado por las Naciones Unidas, una propuesta que realizaron formalmente en 2012.

“Es una gran organización pero no está preparada para regular ni controlar a internet”, opina la subsecretaria de desarrollo económico. Ni lo está para imaginar su presente y futuro, agrega.

Sepúlveda es otro de los “creyentes” del gobierno de Obama que profesa la religión de una Internet gobernada por múltiples organismos privados y públicos. De hecho, el diplomático estadounidense de origen chileno que recorre el mundo para intentar convencer a otros países que Internet debe seguir regulándose a sí misma, está convencido de que esta suprared logra integrar 80.000 redes porque está “excepcionalmente bien gobernada”. “Suprimir las ideas no hace que estas desaparezcan”, dijo a El Observador ante el argumento esgrimido por los países que pretenden regular más rígidamente lo que sucede en internet y cómo sucede.

“¿No les gusta cómo se organiza? Tienen derecho a salirse de la red. Pero, ¿qué nación lo hará? Ninguna”, sentencia, a pesar de lo cual no para de negociar en busca de consensos.

Ante la presión de gigantes como Rusia, China, Arabia Saudita e Irán (países que buscan imponer algún tipo de restricción internacional a Internet y que la restringen en sus territorios), Sepúlveda intenta mostrarse conciliador y dice que EEUU lucha por mantener un gobierno abierto de la web, “pero acepta que sea más inclusivo e internacional”.

Sus explicaciones se relacionan con una realidad: EEUU fue el país de origen de Internet y ha sido la nación con mayor influencia sobre el gobierno de la red. Es por eso que el gobierno de Obama anunció que dará por terminado el contrato que unió a su país con el “mayordomo” de Internet, una organización sin fines de lucro (ICANN, la Corporación de Internet para la Asignación de Nombres y Números) que se ha encargado de darle identidad a cada uno de los sitios web a los que ingresamos cada día, desde el más significante hasta el mismísimo de la Casa Blanca
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En el medio de la negociación que le encomendó su presidente, Sepúlveda debió enfrentar el escándalo que se disparó con las revelaciones de Edward Snowden, el contratista de la Agencia de Seguridad Nacional de EEUU que dejó mal parado a un país que intenta identificarse con la libre expresión y los derechos individuales, pero que llegó al extremo de espiar a ciudadanos propios y ajenos en aras de la seguridad. El embajador sufre los coletazos de este lío hasta ahora. De hecho, este “lío” ha dado nueva fuerza y argumentos a los países que sostienen que las regulaciones y el gobierno de Internet deben cambiar radicalmente.

“No decimos que Internet sea perfecta. Decimos que no hay una alternativa mejor para gobernarla, al menos hasta ahora. Cada país debe decidir. Estamos luchando contra una metodología falsa que sostiene que EEUU creó Internet (eso es verdad) y que la hemos diseñado para que solo las compañías estadounidenses se beneficien de ellas. Esto es falso de principio a fin. Es como decir que Inglaterra inventó el fútbol y por eso se beneficia más que otros países, cuando la realidad es que todos tienen las mismas reglas y la misma cancha con las mismas medidas”.

¿Qué es el gobierno de Internet?

El concepto de gobernanza de internet ha evolucionado desde los orígenes difusos y poco organizados de la red de redes, hasta la discusión no resuelta que ahora enfrenta al mundo en múltiples foros diplomáticos. A medida que internet comenzó a abrirse a todo público y sobre todo cuando se convirtió en una fuerza poderosa de la economía y el comercio, a mediados de la década del 90, el “gobierno” de esta entidad se limitaba a una serie de regulaciones simples acotadas a la sincronización del sistema de nombres de dominio y direcciones IP.



Un dominio es .com y los más recientes .edu .uy más la enorme variedad que se permite debido al crecimiento veloz de Internet. Para administrar este sistema –es decir, para darle un nombre reconocible a cada nuevo sitio de internet-, el gobierno de EEUU firmó en 1998 un contrato con una organización privada llamada ICANN (Corporación de Internet para la Asignación de Nombres y Números). El trabajo de esta organización es vital para el buen funcionamiento de internet y sobre todo para que pueda seguir creciendo de forma ordenada, porque se encarga de la administración del día a día; es algo así como el traductor de la red de redes, ya que decide qué direcciones IP  (el identificador único de un sitio web) tienen qué nombre. Es por eso que a ICANN se la ha llamado “la guía telefónica” de Internet.

Este tipo de trabajo aparentemente tan mecánico esconde sus complejidades, que llegan incluso a rozar temas de política internacional. Por ejemplo, quien debe usar el dominio Patagonia.com: ¿la zona geográfica o la marca de indumentaria deportiva? ¿Y quién tiene derecho a utilizar el dominio united.com? ¿La compañía aérea, el club de fútbol inglés o un país como los Emiratos Arabes Unidos? En todo caso, ¿es una organización privada con contrato con EEUU la que debe decidir estos diferendos?

ICANN tiene su sede central en California y está entonces sometida a sus leyes, pero cada vez más opera a nivel internacional. Ahora el gobierno de EEUU intenta demostrar que no pretende “administrar” internet por su cuenta y por eso decidió no renovar el contrato que lo une a esta organización y que vence en setiembre de 2015. “Creemos que en 2016 ICANN podrá manejarse sola, controlada por la ley y por todas las partes que hacen a internet, incluyendo a los propios países”, dijo el embajador Sepúlveda.

En 2012, mientras varios países presionaban en la comunidad internacional por lograr otro tipo de manejo de internet, la Cámara de Representantes de EEUU envió una resolución urgente a la Casa Blanca para impedir que la ONU lograra hacerse de mayor control sobre esta. “La política consistente e inequívoca de EEUU es promover un internet global y libre del control de cualquier gobierno, avanzando exitosamente en el camino del modelo de múltiples socios que hoy la gobierna”, dijeron los representantes.

En 2012, mientras tanto, Rusia, China, Arabia Saudita, Algeria y Sudán, intentaron nuevamente –en la conferencia internacional de las telecomunicaciones de la ONU, realizada en Dubai- mover el gobierno de internet hacia las Naciones Unidas. La propuesta que presentaron alentaba a los estados miembros a tomar control de las tareas que realiza ICANN.

¿Está la ONU capacitada para regular una red de redes que se ha mostrado rebelde ante cualquier control, para bien o para mal? Muchos consideran que no. Otros, no importa lo que crean, saben que allí podrán apretar el freno con bastante más libertad.




Fuente: Contrainfo


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