¿Cuál era el verdadero rostro de Jesús?


La versión del rostro de Jesús que proponen los científicos es muy diferente de la perpetuada por la iconografía cristiana, que lo representa como un hombre de delicada piel blanca y pelo rubio.




Lo que proponen los científicos

Richard Neave, un jubilado británico experto en reconstrucción forense facial de la Universidad de Manchester, ha logrado junto con sus colegas del Reino Unido y arqueólogos israelíes reconstruir lo que podría ser el verdadero aspecto que tuvo Jesús de Nazaret, informa el rotativo 'Mirror'.

Al final de su trabajo de reconstrucción, que se basó en estudios de cráneos semitas encontrados en el actual Israel, los investigadores obtuvieron un rostro muy diferente al del hombre blanco de pelo lacio y claro que han representado diversas generaciones de artistas durante toda la historia del cristianismo.


La cara que obtuvieron es más bien un rostro típico de un judaico de Oriente Medio, con la tez oscura, rasgos gruesos y cabello rizado y corto.

Los científicos insisten en que no han 'encontrado' el rostro de Jesús, sino que únicamente conjeturan cómo podría ser, agrega el diario 'Independent'.


La imagen de Jesús en la cultura contemporánea

La película 'Jesucristo Superstar', protagonizada por Ted Neely en 1973, es un buen ejemplo de la percepción típica de Jesús en Occidente: un hombre de pelo largo y rubio, piel pálida y sin arrugas y una expresión facial plácida.


Lo que nos cuenta la historia

Determinar el aspecto real de Jesús es complicado debido a la ausencia de descripciones físicas en los primeros textos cristianos.

Lo curioso es que en estos textos se relatan casos en que los habitantes de la época confundían a Jesús con otras personas al verlo tras su resurrección. Estos casos se describen incluso en el Nuevo Testamento.

Las primeras imágenes que tenemos de Jesús corresponden a frescos pintados en las paredes de las catacumbas y tallas hechas para adornar sepulcros de piedra. Estos retratos pertenecen al siglo III, unos 200 años después de la muerte de Jesús, por lo que ninguno de ellos pudo ser pintado por alguien que lo hubiera visto con sus propios ojos.


La sociedad forjó el rostro de Jesús

A medida que la Iglesia cristiana crecía y se expandía, los artistas empezaron a crear iconos e imágenes de hombres y mujeres santos que eran representados según los cánones estéticos de cada época.


De este crecimiento del rol de la Iglesia procede la tradición emergente que representa a un Jesús con el pelo largo, la piel pálida y barba, una imagen que ha sobrevivido en el mundo cristiano hasta nuestros días.



Fuente: RT 




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